El tabaco lesiona la piel de todo el cuerpo siendo esto más manifiesto en la
deshidratación de la epidermis y destrucción de las fibras elásticas de la
dermis con la aparición de arrugas y envejecimiento cutáneo prematuros. Se
agrega la asfixia celular por la disminución de la circulación capilar,
apareciendo el cutis grisáceo y apagado.  Depósitos de nicotina y alquitranes
en la superficie de la piel con poros dilatados. Y la congestión de los senos
nasales con rinitis crónica que produce el humo traen como consecuencia
hinchazón de los párpados.

El envejecimiento prematuro en la piel acusa más a las mujeres, debido a las
características de su piel, que suele ser más delicada que la de los hombres.

Esto ha traído la descripción de la "Cara del fumador", que realizó el Dr.
Douglas Model en 1985 publicada en el British Medical Journal, donde informa
que la mayoría de los fumadores con más de 10 años de hábito pueden
identificarse sólo por el examen facial. Afirma que el diagnóstico se establece
por la existencia de uno o más de los siguientes signos:

Aspecto envejecido, con arrugas muy marcadas en el rostro y mayor
profundidad de las líneas de expresión.

Semblante demacrado facial con prominencia de los huesos

Piel de apariencia atrofiada, opaca o grisácea

Manchas cutáneas púrpuras

Las arrugas de los fumadores son diferentes de las que presentan los no
fumadores, siendo las arrugas desde los ojos de los fumadores más  estrechas
y profundas, con contornos bien marcados, mientras que las mismas arrugas
en los no fumadores son bastante más abiertas y redondas. El color de la piel
de los fumadores no presenta el  color rosado característico del cutis sano y
ofrece mas bien una palidez cercana al amarillo grisáceo, por lo cual es raro
que los fumadores tengan mejillas rosadas, además de no enrojecer
prácticamente nunca.

La relación del tabaco con las arrugas se manifiesta con claridad en sujetos de
ambos sexos de más de 30 años y ya entre 40 y 49 años tienen una
probabilidad de arrugas idéntica a la de los no fumadores de  20 o 30 años más.

Efectos del tabaco en la piel

Arrugas prematuras por alteración de las fibras elásticas

Cabello reseco y quebradizo

Piel seca y atrófica

Olor corporal a tabaco

Dificultad en cicatrización

Cáncer de labio

Agrava los melanomas

Lo más importante de la acción del tabaco en dermatología es la precocidad en
la aparición de las arrugas y sequedad de la piel, más manifiesta en la mujer,
que se ve afectada en su estética. La mujer que fuma no sólo daña su salud,
sino también su piel y su cabello.

Arrugas de la piel

El tabaco disminuye los niveles de vitamina A, produce cambios en la cantidad
y calidad del colágeno y elastina, atrofia dérmica, disminución de fibroblastos y
acortamiento de capilares, alteraciones del tejido conjuntivo y destrucción de
las fibras elásticas

Esta elastosis de los fumadores se inicia en la dermis media o profunda a
diferencia de la elastosis solar, que se inicia en la epidermis o dermis papilar.
La elastosis de los fumadores se produce por los radicales libres que llegan a
la piel por vía sanguínea  

Se piensa que juega un papel importante la isquemia crónica, por la
vasoconstricción que provoca la nicotina, y la disminución del nivel de
vitamina A. No menos importante es la hidroxilación del estradíol inducida por
el tabaco, que se manifiesta clínicamente por un relativo hipoestrogenismo y,
como consecuencia de ello, sequedad y atrofia cutánea. Al haber disminución
de estrógenos existe un relativo aumento de los andrógenos. Se piensa que
también hay un factor genético, puesto que muchos fumadores no sufren este
envejecimiento. Asimismo, se ha podido observar que el envejecimiento
cutáneo se potencia al unirse tabaco y exposición al sol.

También se produce monóxido de carbono (1-3% en el cigarrillo) que, al unirse
a la hemoglobina, desplaza al oxígeno formando carboxihemoglobina,
disminuyendo el aporte de oxígeno a los tejidos.

Piel seca y atrófica - Cabellos resecos y quebradizos

El humo del tabaco genera una gran cantidad de radicales libres, elementos
químicos que dañan las membranas de la células, llegando a destruir y mutar
su información genética, afectando también las arteriolas de dermis y
epidermis donde producen "disfunción endotelial" que compromete la
irrigación y nutrición por la sangre.  Esta situación condiciona el surgimiento
de enfermedades y el envejecimiento prematuro de la piel.

Por otro lado, al fumar, el humo del cigarro entra en contacto directo con la
cara y el cabello, lo que provoca una piel reseca, sin luminosidad y un cabello
con puntas quebradizas.....

Fuente de Informacion:
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Efectos del Tabaco  en la Piel
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